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El yacimiento de El Bebedero aporta nuevas claves sobre los primeros pobladores de Lanzarote y su relación con el mundo romano

El yacimiento de El Bebedero aporta nuevas claves sobre los primeros pobladores de Lanzarote y su relación con el mundo romano

La campaña de excavaciones arqueológicas desarrollada este verano en el yacimiento de El Bebedero, en Teguise, ha sacado a la luz nuevos hallazgos que amplían el conocimiento sobre las primeras comunidades que habitaron Lanzarote y sus relaciones con el mundo romano. Los trabajos, dirigidos por el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Pablo Atoche Peña, dan continuidad a las investigaciones iniciadas en 1985 y refuerzan el papel de este enclave como uno de los yacimientos más relevantes para comprender la protohistoria de Canarias.

Entre los principales descubrimientos destaca la finalización de la excavación de un amplio espacio enlosado destinado a captar y conducir el agua de lluvia hasta un aljibe descubierto en la campaña de 2025. El conjunto, formado además por canalizaciones y decantadores, constituye la primera infraestructura hidráulica indígena de este tipo y complejidad documentada en la protohistoria del archipiélago. Su utilización se ha datado entre los siglos I a. C. y IV d. C., poniendo de manifiesto el elevado conocimiento técnico que poseían los antiguos habitantes de Lanzarote para gestionar un recurso tan escaso como el agua.

Un asentamiento varios siglos anterior a nuestra era

La intervención también ha permitido completar la documentación de dos estancias localizadas en campañas anteriores y alcanzar el nivel arqueológico más profundo del yacimiento. En este estrato han aparecido nuevos restos óseos de ovicápridos y fragmentos de cerámica elaborada a mano, además de muestras que permitirán precisar la antigüedad de la ocupación humana en El Bebedero, que podría situarse varios siglos antes de nuestra era.

Cinco siglos de contacto con el mundo romano

Los materiales recuperados vuelven a confirmar la intensa relación mantenida por las comunidades indígenas de Lanzarote con navegantes y comerciantes procedentes del Mediterráneo. A los restos de fauna doméstica, malacofauna, ictiofauna y avifauna se suman recipientes cerámicos de distintas tipologías, herramientas líticas, molinos, estelas, punzones de hueso, objetos de adorno y diversas piezas metálicas y de vidrio.

Especial relevancia tienen los numerosos fragmentos de ánforas romanas, datadas entre los siglos II a. C. y IV d. C., que amplían el conjunto descubierto en campañas anteriores y se suman al ejemplar prácticamente completo localizado en 2022. Estos hallazgos apuntan a que durante cerca de cinco siglos existieron intercambios entre la población indígena y marinos romanos, probablemente mediante el comercio de productos locales como agua, cueros o cecinas a cambio de vino, aceite y otros objetos transportados en ánforas.

Tecnología para reconstruir el pasado

La campaña de 2026 ha incorporado además herramientas como escáner láser 3D, fotogrametría digital y drones, que han permitido documentar con gran precisión las estructuras excavadas y registrar la evolución diaria de los trabajos. Paralelamente, especialistas en arqueología, biología, paleontología y arqueometría desarrollan un estudio integral de todos los materiales recuperados para profundizar en el conocimiento del yacimiento y de sus conexiones con otros enclaves arqueológicos de Lanzarote y con el ámbito mediterráneo.

Un yacimiento clave para la historia de Canarias

Los resultados obtenidos este año consolidan a El Bebedero, junto al cercano yacimiento de Buenavista, como uno de los enclaves fundamentales para reconstruir la historia más antigua de Lanzarote y del conjunto del archipiélago. Más de cuatro décadas de investigaciones continúan revelando cómo vivieron las primeras comunidades de la isla, cómo se adaptaron al territorio y qué relaciones mantuvieron con las culturas mediterráneas de la Antigüedad.

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