Javier Ferrer, danzando el pensamiento
- Fecha
- viernes, 21 de marzo de 2025
- Lugar
- El Almacén
- Municipio
- Arrecife
- Precio
- Por confirmar
Texto/Foto: Rafael Hernández
En una salita blanca del centro cultural El Almacén, en Arrecife, un cuerpo se mueve en silencio. Es mediodía, y Javier Ferrer —coreógrafo, bailarín, isleño de nacimiento y nómada del movimiento— está en mitad de una jornada de seis horas de exploración física y emocional. No hay música, ni guion, ni certezas. Solo un cuerpo que habita el espacio como si lo redescubriera cada día. Lo que allí sucede no es danza, o no solo. Es algo más difícil de definir: un laboratorio performático en tiempo real. Un lugar donde el gesto y el espectador, el cansancio y la emoción, lo cotidiano y lo invisible se funden en una experiencia abierta y radical. Se llama MóVéRé. Y tiene tres acentos.
No es un error tipográfico. MóVéRé, la nueva instalación performática de Ferrer, deliberadamente juega con la fonética, la grafía y la percepción. “Dependiendo de dónde pongas la entonación en una palabra, cambia el significado. Lo mismo ocurre con el cuerpo: según dónde pongas el acento en el movimiento, en la energía o en la mirada, lo que cuentas puede ser completamente distinto”, explica el artista. Esos tres acentos son una declaración de intenciones: una invitación a leer desde el cuerpo, a reformular lo que entendemos por presencia escénica, a descomponer la percepción del gesto para volver a componerla de forma única e irrepetible.
De Berlín a Lanzarote: el viaje inverso Nacido en Lanzarote en 1984, Javier Ferrer Machín comenzó su formación en ballet clásico, aunque muy pronto la danza contemporánea le abrió otras puertas: las del riesgo, el juego, la introspección. Tras años en Madrid, en el Real Conservatorio Profesional de Danza, y luego en Tenerife, su carrera se consolidó con una larga estancia en Berlín, casi una década, ciudad que describe como una “meca del movimiento y la disidencia estética”.