En la brisa salada que nos acaricia, se despliega la historia de un encuentro singular entre la tradición arraigada y la pasión por la conservación. Ana Duato, envuelta en la esencia volcánica y el abrazo del Atlántico, desembarcó en Lanzarote con un propósito noble: correr por gastronomía singular de nuestra isla
En esta tierra, cada paso es un tributo a la fusión entre la naturaleza indómita y la laboriosa mano del hombre, que modela el paisaje con esmero y respeto, y por lo tanto también la gastronomía.
Si no viste en su momento este episodio basado en Lanzarote de ‘Un país para comérselo’ de RTVE, puedes disfrutarlo aquí: